Pues eso
A cambio de las letras que no regresan se acumulan los libros, cajas de sueños, esperanzas, cóleras que (es muy probable) no leeremos nunca. Por todas partes libros en desorden, objetos de ansiedad, mudo reproche de no haberlos abierto. Miedo a morirse sin hojearlos siquiera. Con qué cinismo, con cuanta desvergüenza o qué locura, después de todo esto nos ponemos a escribir otro libro. Los demasiados libros___José Emilio Pacheco