A veces es preciso huir a un libro, una imagen, otro lugar... Desde el baño, por la ventana, veo un día nuboso y gris, y que hay viento dirigiendo el aire a su antojo. Me fijo atentamente en las nubes durante un momento, examino el desplazamiento, la velocidad, el color, la forma, cómo se combinan desde arriba con los árboles, con los cables y con los campos, cómo el aire activa el improvisado juego de una cometa esférica hecha para no poder abarcarla, ni dominarla. Al fin, pienso, un signo de otros tiempos, en pleno examen a través de la ventana. Si hemos de volver a lo primordial me quedo con esto y con otros poemas que fijan, sin que yo logre comprender por qué, la alegría en sus versos. Lo demás vendrá, seguro, como un cielo que se ha visto despejado pacientemente. Y entre tanto, la lucha. La lucha.