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Memoria historia

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Tarde o temprano deberá liberarse el relato -lo que fue, lo que quiso ser, lo que quiera ser desde ahora hacia atrás...- Lejos quedaron las ciudades y ese sentimiento de pérdida que ahora es un poso, una sonrisa triste, una canción delicada. La cama fuera de lugar, las lágrimas densas, la luz de un móvil,  ¡la música! .. Al galimatías del tiempo solo le da forma la lista de canciones que no quise recordar. Márcia - Tempestade Nacho Vegas - Las Palabras Mágicas - https://youtu.be/gnPZpcIZU4M Tiago Bettencourt - Fúria e Paz - h ttps://youtu.be/N0hU5gK0cKY Mayra Andrade - Afeto - https://youtu.be/B5PsIN_FkF4 Tiago Bettencourt & Mantha "Se Cuidas de Mim" - https://youtu.be/lOZW59MpUtc Quique González - Bienvenida - https://youtu.be/H7ZXNp-ytbw John Butler Trio - Just Call- https://youtu.be/djEqLRdqScM Tulio Dek e Mayra Andrade - Nós Dois - https://youtu.be/BtJ9ZYC_HC0 Wolf Larsen - If I Be Wrong - https://youtu.be/cchlCNlJUXw

Rumbo

Life happens through us We don't do life, we don't choose life Life does us Music for people in trouble _Susanne Sundfør   Subí al faro y alli pisé la Rosa de los vientos. Caminé sobre ella, es decir, recorrí todo el posible espacio y miré alrededor. Al este, la luna llena. La carretera. La linea que me lleva, dia a dia, donde nace el sol y exaspera el tiempo. Al sur, el campanario anunciando las once, el recuerdo irrecuperable de una tarde. El pasado fragmentado como cristales de colores rotos, escondidos en cada rincón de este pueblo ya silente. Y más allá, pretéritos lugares -Castilla, Granada, África...- Al oeste, el surf y los faros, la vuelta a casa. Lorca y el puente de Brooklyn. La promesa de los viajes en el aire. El porvenir. El santuario de la playa. Finalmente, el Norte, escondite del invierno y de todas sus hermanas, la luz auxiliar de los buques en el horizonte inasible. La luz que guía. Los años que pasan. Los amores olvidados. La estrella polar, ese otro faro....

Conforme

Recuerda algunos horrores que la carretera capturó. Asciende y descansa, se mantiene en esa nube a la que mira de reojo. Siente la gratitud. Escruta los ojos, las caras, los pasos. Todavía hay tiempo para eso. Pero ahora tan solo le falta fijar las calles mojadas,  las tardes de oficina. los tránsitos, los atardeceres, el viento, las estrellas... Hay necesidades perentorias, memoria, procesos, espadas -una vida por delante-  Pero ahora le falta el ímpetu para nombrar los horrores de la cuneta. Convocarlos, darles una forma y dejarlos marchar.  

Claudicar

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  De cómo empezamos. Depedro   Crecí en la música y aprendí a convivir con ese desgaste. Se desdibujaron los recuerdos. Asumí todas las pérdidas Aprendí. Los años pasaron como se pasan las páginas de un libro que se lee rápida y perentoriamente. He sido conservador y cobarde. Asumo todas las pérdidas y la Gran Derrota Final. 

Soy y tengo

Es pronto para la amnesia y tarde para irnos intactos Consejo de sabios. Vetusta Morla   Tengo un poto que nace y una casa, un amor pasajero,  un nido de amores, un padre buscándome,  una familia que aguarda.  Tengo miedo y esperanza, un coche en el taller, un Bill Evans, un Borges, una pena pegada a la piel. Tengo sueños efímeros,  deseos sobre deseos, caos meridiano, astillas de héroe. Tengo los hombros aplastados por la presión, un pasado guardado en la mesita de noche, años brillantes, nocheviejas, lunas de agosto, la infancia marchita, la cabaña en el árbol. Soy, a mi pesar, guardián entre el centeno, el que se preocupa, el dramático, el hombre nervioso, el que aparenta, el niño perdido. Soy árbol, soy el que casi sale,  el que se va, el que se queda,  el muerto viviente, el tonto que friega, los restos de las cenizas,  la hoguera de mi vanidad. Soy el hombre que amó, el deseo en potencia, la luz prometida, el verso suelto, el cisne negro, el...

Con P, de Pasado

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  Present tense-Radiohead Puestos a pedir pediría no pararme en los pretéritos puntos, no empantanarme en el pasado. Podría pedir, por ejemplo, postergar la vida, perdonar. Podría pararle los pies a la primicia perentoria, procastinar poco, prorratear las miradas, repensar las pasiones, ponderar mis pasos, poner pies en polvorosa, pararme a pensar o, por fin, partir. Para pedir prórroga podria pintar, patinar, poner poesía de por medio, pasar por alto los puntos sobre las íes, paralizar mis decepciones y parapetrarme en mi propio poder. Puestos a pedir, pediría pararme en el presente preciso, precintar el pasado, la primera parte, pararle los pies a la pena ¡ni un pero ponerle!, pinchar su pompa. Perpetrar mi plan a trompicones. Podría pedirme perdón y lo pido: perdonarme. Podría pedir un puente para pirarme, pasar de puntillas por el pueblo. Podría pararme, pensar mi posición. Plantarme. Para poder parar y protegerme preciso pasar de la P de Pasado a la A de Acción. Para poder p...

El hilo de ayer

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    Si estoy suficientemente audaz, no entro en las tripas del momento. Procuro no recrear la primera experiencia, no sacar tajada de un viejo latido. Arden las pérdidas -por supuesto.- Pero ando tejiendo un ahora con el hilo de ayer.

Ocasiones

Un baño en río limpio Un mensaje en las nubes Un despertar en abril

Borrador

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Nunca más volveré a pisar Barcelona, ciudad enigma, fantasma que siempre he ignorado en el pensamiento y en mis sueños. Hoy voy a Valparaíso, a Buenos Aires, Toledo, Cuenca, Nueva Orleans, Venecia, Chicago, Sarajevo. Cosmopolita exquisito, sólo me valen los adoquines de las calles como las de esa ciudad andante y reflexiva -Estrasburgo- Me valen algunos parques, las azoteas, algunos puentes, las tiendas pequeñas sin letreros y sin hilo musical, las bicicletas demodé y las estaciones de tren, esas cavernas en penumbra de las urbes. Rural acérrimo, pero cansado de pisar la grava y los senderos, de mirar el pueblo -desde lejos, in situ, como se mira el mar con los prismáticos- así camino yo por mis días. El hastío descansa intermitentemente. Entre lunas sigo andando. Entre el hormigón y la floresta.

Palimpsesto

En un momento dado los años escaparon de la jaula y se desperdigaron rápidamente por el jardín, como un grupo que huye y se divide. Los busqué un tiempo. Me adentraba en el pasado con una linterna de recuerdos, la ilusión sencilla del recolector guiaba mi camino. Cuando quise darme cuenta en el saco sólo tenía serendipia y secretos, recuerdos sobre recuerdos, erosión y cólera. Y entonces paré las máquinas. Fue el momento preciso en que el cielo embellecía los días - inútilmente soleados -, y la playa volvía a reclamar mi mirada, como en un cortejo. En el ocaso de una adolescencia estirada hasta el pudor, en lo que debería haber sido un clímax, ahí paré las máquinas. A día de hoy aun no sé si fue entonces cuando empezaron los problemas 

Descenso

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Atardece sobre los campanarios, en una ciudad amarilla o en un café bajo la lluvia (no importa) Mucho antes , el trascurrir del tiempo en la ribera del rio se volvió una fotografía inmóvil que muestra a una familia entre los juncos, como una tribu. Por el día están atentos a las mareas y al lenguaje, que da comienzo. Por la noche se quedan ensimismados en la sombra azul de la luna y en el mar antiguo que lanza las olas con desgana hasta la orilla. Es la memoria, que no sabe -como un liquen en la roca o un libro viejo olvidado en las estanterías del desván- Es la memoria, que no sabe. Se desliga del hombre y continua avanzando, a tientas, hacia su final.

Pérdidas

Las lágrimas El olfato La capacidad de sorpresa La emoción Los caminos de tierra Jugar en la calle El efecto del café Dormir ocho horas Dormir cuatro horas No dormir La poesía como juego Deambular sonámbulo alegre, a las siete de la mañana, en verano. El verano La escritura automática El tiempo El olfato Las lágrimas La inocencia

Camisa blanca de juventud

En el pasado fue terrible constatar el pasado precedente, concebirlo tan sólo,  ponerle otra vez sonrisa, dimensión,  casi palparlo como a un fantasma indómito superviviente de entretiempo y exilios. Llovió después bastante y el radio de tiempo colgado de ese eje preciso conmemoró la pérdida, año tras año, como la leyenda inscrita en cada vuelta del cinturón de fuego y tiempo de un roble inmemorial. Sigue lloviendo ahora y los lodos son ya sedimentos de historia, arqueología de sentimiento, una mancha morada tan prescindible como imposible de borrar de la camisa blanca de la juventud.

Moss

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fuente: http://masterpeter.files.wordpress.com/2009/09/dmdnocountrycd1_0008.jpg Ella le miró. No estoy segura de qué sentido tiene eso, dijo. El sentido de que nada tiene sentido. No, lo que has dicho antes. Eso de saber quién eres. Él la miró. Al cabo de un rato dijo: No se trata de saber dónde estás. Se trata de pensar que llegaste allí sin llevar nada contigo. Tus ideas sobre empezar de nuevo. O las de otro. No se empieza de nuevo. Ése es el quid. Cada paso que das es para siempre. No puedes eliminarlo. ¿Entiendes lo que te digo? Creo que sí. Ya sé que no pero deja que lo intente una vez más. Tú piensas que cuando te despiertas por la mañana el ayer no cuenta. Pero es todo lo que cuenta realmente. ¿Qué más hay? Tu vida se compone de los días de que está comuesta. Nada más. Pensarías que puedes huir y cambiarte de nombre y que sé yo qué más. Empezar de cero. Y luego te despieras y miras el techo y ¿sabes quien es la que está en la cama? Ella asintió con la cabe...

Lo mejor y lo peor

Lo peor es vivir en vilo, aplazar los premios Querer y no poder dominar el claroscuro de deseos y distancias El inconveniente fatal es no tener tu pelo de inmediato No soñar alentado por el suspiro leve que se te escapa al acostarte Lo mejor es el excedente de esperanza llena de armas La ilusión creciente iluminada por el alba y los crepúsculos El camino que converge El futuro que llega La evidencia

Por el medio y a romper

En esta madrugada marziana me asaltan otros marzos, sobre todo en el techo, en el pecho, y en todos los músculos del insomnio Por el canto de estos versos pasan de puntillas recuerdos sofocados de otras épocas El conjunto de lo que fui parece indefinirme ahora en plena cresta de la ola mientras que en cierta ocasión fui uno de mis futuros. Y es que a veces tienes que ser tú quien se arriesgue a tirar el penalti que te va a hacer ganar A veces es preciso que seas tú el pre-héroe o el héroe nefasto que se juega la ruina en cada riesgo En eso consiste la redención, la supervivencia emocional llena de agujeros

Rumor

Hay recuerdos grises y cálidos, abstracciones sin coordenadas ni cuenta atrás Y la imaginación -como si los sueños estuvieran hechos de acero- s iempre será una brújula destartalada pero también un refugio para huir del mundo y desde allí escuchar el ruido amortiguado, como un rumor mitológico y ancestral

Pasado roto

Un pasado roto no es nada, al final te das cuenta de que nunca estuvo entero del todo Sólo un poco___Manolo García

Semificción poética del 26 de marzo de 2006

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No hay rastro de astros en este cielo que huele a violeta junto al mar. Una luz granulada asoma tras las montañas, y al murmullo semidormido de la marea le acompaña un estribillo en bucle de jilgueros invisibles. Por un momento deseo que el mundo se termine esta noche, que, de acabar, la película finalice con la madrugada jactándose de toda la belleza acumulada y la eternidad se perpetúe como una postal antigua inalterada por el tiempo. Pasa ese momento, y lo transitorio vence a lo eterno. Las nubes, negras y azules, desarreboladas , escinden el cielo inmaculado que hasta entonces sostenían con habilidad entre bambalinas. Ahora llueven, quietas, moteadas, las estrellas en el arco metálico del alba. También el cielo inverso, reflejado en un espejo de olas y de sal, se divide en dos cuando una franja solar emerge de la vulva del mar y la mañana justifica la postal eterna que ya nunca será.

Cazando terodáctilos

Busco en las aventuras de mis sueños los dinosaurios que no soy de capaz de cazar en mi día a día, me arrastro entre bosques de antídotos agarrado tembloroso al fusil como si fuera la civilización entera lo que se está jugando en esta causa que es sólo mía. Me relajo en los pasos fronterizos, en las paradas forzadas, como cuando eramos niños y en nuestros juegos casa era la seguridad en toda su definición, pero no sabíamos, no podíamos ni imaginarnos que esa metáfora sería la suprema, la más importante nada más abandonar la infancia. Ahora las mareas son constantes y nada se termina nunca sino que todo se tambalea, continuamente, sin romperse, y a veces cuesta hasta respirar el oxígeno infinito en los acantilados que gobiernan el mar con esa posición de animal maltratado, servil y pétreo. Es una pena, tenemos la solución: aparece y desaparece en momentos de lucidez embriagadora, la soltamos, se la lleva el viento como una hoja y vuelve caprichosa boomerangueando en un zis zas zis zas,...