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Casa en Hookena

[...] Por lo que toca a los adornos y bibelots , eran en extremo delicados: relojes de carillón y cajas de música, hombrecitos meneando la cabeza, libros llenos de dibujos, escudos de valía de todas las partes del mundo y los más divertidos rompecabezas para distraer el ocio de un hombre solitario. Y como a nadie le hubiera gustado tener una casa tan espaciosa para pasear solamente por ella y contemplarla, había unos balcones tan amplios que podían dar cabida a gusto a una ciudad entera. Por eso Keawe no sabía qué habitación preferir, si el pórtico de atrás, por donde penetraba la brisa de la montaña y que daba sobre los huertos y las flores, o el balcón del frente, desde donde se podía respirar aire del mar, contemplar la ladera de la montaña y vislumbrar el barco Hall en su viaje semanal entre Hookena y las colinas de Pele, o las goletas que navegaban por la costa en busca de madera, ava-ava y bananas. [...] El diablillo de la botella. Cuentos de los mares del sur. Robert...

De fronteras (¿Cómo se puede vivir sin la nieve?)

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Después de la cena vimos cómo se alzaba la luna raspando el monte de Sosas y aparecían en la nieve sombras muy vivas, oscuras y alargadas Las noches árticas. Del blog Fil&don (Noroeste leonés)

Zafra, Gloria, Santísimo (micronovela en urgencias)

We’ve all been changed from what we were Can we start this again? Smokers Outside The Hospital Doors___The editors CAPÍTULO 1 Zafra, Gloria, Santísimo Las palabras cansadas para cansar al dolor. Palabras que atribuyo al más allá encerradas en el más acá del hospital. Hay cabezas que a veces se asoman tras las paredes para llamar a los pacientes. Todo el mundo parece tener un nombre y un par de apellidos. A lo lejos veo una figura que no puedo dejar de identificar con el cuerpo escultural y voluptuoso de La Rubia. CAPÍTULO 2 Cuando vuelvo de comprobar que la rubia no está en urgencias esta tarde voy al fondo del pasillo a experimentar el efecto del bosque verdísimo fotografiado en la pared de los lavabos. Parece decir a los heridos expectantes: "hay un mundo de satisfacción ahí afuera" CAPÍTULO 3 Por un momento pienso que mi espera en urgencias es una impostura más, una aventura para escapar del hastío primaveral. Alrededor todo parece ignorarme. Hay pacientes que adoptan una ...

Sin vida

Dicen que nosotros plantamos los árboles. Que una vez nos juntaron a todos en un dia gris y lluvioso y allí sembramos las semillas con inocencia y aleatoriedad. Lo dicen abriendo los ojos con una vehemencia calculada y desternillante. Pero nosotros escuchamos como desmemoriados, como de otro mundo (claro, en la infancia...) Y ellos que sí, que ahora ya da igual pero que sí, pero que no tuvo trascendencia, casi como a regañadientes, como con envidia o un poso de rencor. Hoy es un lugar en toda su definición, con bancos y árboles y lagunas y caminitos, como un parque espeso y florido, una reserva verde para nostálgicos y adolescentes ejerciendo. La hierba está alta y salvaje, y los árboles, hijos nuestros y de la tierra, yacen orgullosos, todavía jóvenes, tostándose al sol crepuscular de estas tardes largas de verano. Pero ya desde el camino de piedras se adivina la vida: los trinos de los pájaros en los árboles, los preservativos y los kleenex desperdigados en el solar. Debajo del banc...

Pensar con los poros

Lo tenía. Lo tuve. Sí, todas las palabras hiladas una tras otra. Sonaba armónico sin salir a ningún sitio. De la visión a la mente y de la mente a la dialéctica y de ahí otra vez a la mente y el ciclo, nunca mejor dicho, se recorría pasajes y pasajes, sin parar y sin tregua. Como un remolino, como los monólogos sonámbulos, tan llenos de yo sin mí, tan brillantes, tan ajenos, tan Horacio. A veces es mejor no dejar escapar nada, no ceder, no donar nada ni al aire ni a la hoja en blanco. Ni a nadie. Al final me repuse de las espirales y cambié los pensamientos por las sensaciones y comencé a sudar, a bajar y subir escaleras, a pretender, constantemente, sin parar, a sentir el mar y el cielo como un cuadro y no como un poema y de cuando en cuando me giraba levemente y le hacía un guiño cómplice al sol que ya se fundía burbujeante en el mar. Con la inercia, el feedback de tres bajadas y cuatro subidas encarrilé el asfalto con potencia y de repente aparecí en otra postal totalmente empapado ...

Mitología, corriente de la conciencia, ratones buceando

...ible que tres personas relativamente cuerdas estuvieran hablando de un tema tan socorrido como el tiempo con una jerga tan de mitos ¿me explico? tan extrapoligonal, pero ahí estaba yo, con la oreja puesta en la conversación que quedan dos lunas en febrero para la segunda ya no nieva más y yo pensando que la puerta del almacén abierta de par en par no puede ser muy bueno para los pobres libros porque parece increíble de verdad que tres personas relativamente cuerdas, con su sentido común y su calzado de suela sintética pudieran derivar en la mitología una luminosa mañana de febrero y yo mirando el azul pensando joder qué azul está y deseando dar grandes mordiscos a las nubes de algodón que andaban deambulando esta mañana en el cielo, al contrario, yo nací un 25 de mayo y todavía nevaba me contó mi padre, no es del todo exacto pero algo de eso fue, no no, y espérate que pase carnaval que en carnaval ¡tacatá!, pensé delira esta gente o yo no estoy aquí ahora mismo porque es imposible q...

Historia de una debacle

Catastrophe and the cure___Explosions in the sky Primero fue un soplo espontáneo y sutil, como una levísima agresión, una intersección única. Después cambió a tientas, abandonó en el camino el vestido etéreo de sus inicios y se hizo una fuerza firme y musculosa. Se limaron sus vértices como la marea lima los peñascos en los estuarios de los ríos. Con el día a día se superó, se multiplicó con las fiestas y los domingos. Así existió hasta que comenzó a madurar, envejeció con la belleza de lo perdurable. Se afianzó poco a poco hasta que se supo ambicioso, valiente, parcial. Tomó vuelo, ascendió muchos peldaños de aire y planeó. Disfrutó, sonrió en las alturas y finalmente se estrelló de súbito en la nada en un acto de causas poligonales. En la calma postnuclear floreció un sentido, y otro y otro... En una cuenta atrás salió del susto y la inconsciencia. Se estiró, lloró como si hubiera muerto, como sentirse solo y perdido en lo más profundo del universo. Así estuvo lo que parecieron siglo...

Guardián

Hoy es la tercera noche como guardián. No sé si aguantaré mucho más, es agotadora esta actividad. El catalizador y el proceso se basan en la lámpara de la mesita de noche. Algo sucede a tal hora, en un sueño tal vez. Me incorporo y ciego de sueño pulso el interruptor de la lámpara azul. Entonces alguien me pone una pistola en la sien y me dice: "Anda, a entretener a los niños". Suspiro sumiso cansado, como en cada episodio sonámbulo, me entrego a la labor de diseñar sonrisas, a dibujar caballitos y estrellas de mar en la pared, a recorrer con las manos el gotelé simulando un hombrecillo con los dedos índice y corazón, a asustarlos con la repentina luz que salta ¡tic! y atenua la oscuridad de la habitación. La primera noche me sorprendí cantando una canción infantil, por supuesto inventada sobre la marcha. No sé de donde sale esa extraña creatividad maternal. No sé dónde acabará esto. Es agotador. Armo estruendo, abro y cierro constantemente los cajones, busco juguetes, libros...

¿Sientes la percusión?

15 steps___Radiohead ¿Sientes la percusión? Son los latidos de un corazón pidiendo más ritmo. Es el cántico visceral de despedida, el danzar salvaje de la tribu. Aprovecha y sígueme antes de que desapareza en la humedad del aire. Pronto ya no estaré y volverás a la oscuridad. Dame tu mano, nos iremos bailando, riendo, soñando... Hay oportunidades que sólo pasan una vez cada quince minutos. Quince pasos, y otra vez más verás la luz y la necesidad y deseo innegable de salir de la cárcel, de tu cárcel. No seas estúpido, p odría ser una bonita historia de superación personal, pero sería la primera y con esa condición no parece que haya muchas posibilidades de éxito. Hazme caso, dame la mano porque tú no puedes salir solo de esta. Aprovecha y sígueme. Nos iremos riendo, cantando, soñando...

Cafeína

Mi padre, en una anterior ocasión en que amenacé con abandonar el periódico y buscar algo diferente, me animó y me dijo: "Fracasa cuanto antes porque así tendrás tiempo en la vida para reponerte". Había cumplido la primera parte del consejo Cuatro amigos___David Trueba El fregao de nochebuena terminó a las 8 de la tarde tumbado en el sofá con Cuatro amigos abierto por las últimas páginas. Se culminaba así un paseo de 24 horas por los entresijos de la cafeina, cerveza, sidra, ron y langostinos. Se esperaba un stop, pospuesto durante horas en una jornada agotadora. Empezó a leer a la distancia habitual que ronda los 30 centímetros entre el libro y los ojos, con la mano izquierda soportando el peso de la cabeza. Poco a poco, sin mover un músculo, la mirada cenital se fue alejando, ascendiendo muy lentamente hasta que la letra se convirtió en un cuerpo 9 allá abajo. Culpó a la cafeina de una experiencia tan alucinógena y recordó los sueños en los que sentía la pesadez brutal de ...

Condensación

Parece que para crear tan solo hay que dejar que se forme una idea siguiendo las pautas, debidamente observadas, del fenómeno físico de la condensación: una gota de imaginativa nace de repente en un destello, se hace poco a poco, perezosamente, en slow motion, hasta que cae por la lógica de su propio contenido. Se aventura a ser y para ello recorre con elegancia el cuerpo sinuoso de la hoja. A su fin forma un pequeño lago, un perímetro semántico, un charquito de palabras , la idea acuosa que se extiende, se estira, acaricia uno a uno los capilares del papel y sigue reptando hasta dar con el vacío (in)satisfecho del punto final. Sí, hay una pizca de voluntad inicial, llámenlo obligación, llámenlo construcción, llámenlo catársis. Sea lo que sea rápidamente se abandona al mandato de la gravedad, se rinde a la mecánica incontestable del crear por crear. Audio: `Round Midnight___Miles Davis

La revelación

Hubo un día en el que estuvo a punto de derrotar a su monstruo particular. Sucedió de mañana, cuando suceden la mayoría de los acontecimientos que las personas suelen ignorar. Caminaba absorto pero de paso firme sobre una gruesa moqueta de nieve. Un silencio compacto y gélido sincronizaba la caida incesante de copos y restringía su percepción del mundo únicamente a los 20 grados de visión cuyo vértice partía del centro de sus ojos. Cuando se encontró lejos, muy lejos de aquel páramo, su corazón atenuó el ritmo de los latidos, gradualmente, hasta que se estabilizó en un bombeo básico, un chun chun de alerta, de precaución. Volvió al presente de la misma forma que renacía en pleno crepúsculo de la conciencia al despertarse de sus sueños de 11 y 12 minutos. Y también regresó al páramo de nieve virgen. Se giró y vio sus pisadas que se alejaban en el camino de la mañana, y supo que la nieve las estaba sepultando en capas consecutivas de frío y cristal. Sintió un fastidio por ello y decidió ...

Anna y la luz

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Anna llegó a casa con decisión palíndroma. La dirigí al salón y allí vió la ventana y las feas cortinas. Ahí lo tienes , empecé. Me miró, miró de nuevo la estampa y después hizo un levísimo gesto de disgusto, de decepción. Intenté arreglarlo: Deberías ver esta ventana desde la ventana de tu navegador , le dije. No importa , contestó sin dejar de estudiar el encargo. Lo que pasa es que hay demasiada luz... Y mis ventanas tienen las persianas cerradas porque.. . Dejó pasar un silencio y añadió: Porque me gustan los rayos de luz colándose por los infinitos ojos de las persianas. Durante un minuto estuvimos absortos en la ventana y en la lluvia. En un gesto estudiado ladeé la cabeza y le dije: Es una cuestión de opacidad. Apenas había terminado de hablar se rió tímidamente y susurró casi para si misma: No importa Gracias Y cogió carrerilla, respiró hondo y de un salto cruzó la luz oblicua que entraba por la ventana y desapareció en la tarde luminosa y mojada. Dedicado a Anna (Equinoc...

No tengo el tórax de titanio

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Estaba ido. De aquí para allá bailando con el balón y con el espacio con una vitalidad infantil. Y volea para arriba, y control con la puntera, regates imaginarios, giros, cambios de ritmo, bicicletas. El sol sin dolor se filtraba por el vacío que permitían dos edificios y un eco más propio de un bosque que de un barrio residencial entonaba a lo largo del parque. Cuando pasé la primera vía ya no pensaba en el percance de la estación. No tenía sentido. Siempre iba desquiciarme con la inoperancia de esa gente. No merecía la pena. Y además estaba contento. Que no feliz. Y entonces se abrió el telón, o se cerró, y mi menté se fue más lejos. A un lugar común. Allí donde terminaron tus sonrisas. Entonces Fanjul centró desde el córner, de rosca, de los que el dolor violento en la frente se alivia con el sonido del cuero rozando la malla. No iba mal, a medio metro de mi cabeza. Salté, a lo Zamorano, piernas abiertas, cuello arqueado. Y entonces pasó el revisor, justo en la veintitres y saqué...

Hate at supermarket

¿Quieres las siete? pregunté educadamente Ella se calló, altivamente, se dio la vuelta y me devolvió tres con tres céntimos cara de perro menos una sonrisa. Entonces sentí un calor, como un odio, y cinco o seis santos bajando del cielo

Ni él mismo entiende lo que piensa cuando...

...a veces se acuerda de una comedia en la que dos tíos trabajan en un taller en el sótano más profundo de un moderno rascacielos. Mientras ellos sufren con mejor o peor humor el frío y otras penurias propias del subsuelo, el jefazo, el soberbio magnate de la multinacional, domina la ciudad brumosa con su mirada altiva que atraviesa el ventanal en la cúpula del edificio… Después de recrear durante un instante el irónico contraste de la película se imagina a si mismo soportando todo el peso del mundo, encerrado en una habitación lúgubre y fría que no puede dejar de identificar con su yo interior. Y así, con estos simples elementos, desnuda al mundo de su frivolidad y se da de frente con el cruel y patético panorama. Y todo gracias a la recia estructura de una metáfora y su capacidad líquida para adaptarse a tantas y tantas formas…

Maracanda y yo

Normalmente tras una larga noche de fiesta y borrachera en la que se suceden múltiples acontecimientos te despiertas en tu cama (o donde sea) con la sensación de no recordar muy bien qué exactamente pasó. Entonces le das unos minutos a tu cerebro para que se adapte al nuevo contexto que sobreviene al sueño y que así los recuerdos empiecen a fluir. Eso es lo que hice esta mañana. No había salido de fiesta pero sabía que por la noche había tenido actividad como sonámbulo. Una de esas noches en las que algo, que no soy yo, se lo pasa pipa a costa de mi cansancio y de mi mismo. Ya con los ojos abiertos pensaba qué podía haber hecho mientras no era yo. Busqué pistas en el desorden de la habitación, algún objeto roto, algo cambiado de lugar, luces encendidas etc. Entonces un ínfimo recuerdo me asaltó: había escrito algo en el móvil. No era la primera vez y no creo que sea la última que escribo algo totalmente dormido, tanto en el móvil como en papel. Con trabajo (y con intriga y emoción) cog...

El peso de la memoria

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Cómo decirlo. Es la acumulación de años. Entendedme, es la acumulación de los años. Llega un momento en la vida de las personas en que echan la vista atrás y ven una larga cola de años, de hechos, de sucesos. Metafóricamente sería una especie de sombrero o de gorro porque es algo que se lleva sobre los hombros, sobre la cabeza. Quiere decir esto que cada día que pasa el individuo está soportando esa larga cola encima de sus hombros, que no deja de alargarse con la vertiginosa cotidianeidad diaria. Sólo el olvido aligera el peso que soportamos. Bueno, el olvido y la serenidad, el saber estar. ¿Qué hay en ese gorro, en esa cola? Reúne todos los hechos positivos y negativos, los logros, las pifias, todas las pérdidas, los encuentros, los viajes, los tiempos muertos, los momentos memorables, la lluvia, el sol, todo. Reúnelo y tendrás un gran y pesado sombrero que soportar. Pero claro, a eso hay que sumarle el trágico peso de la historia: las guerras, las muertes, masacres, las injusticias,...

El desaparecido

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Al mirar por la ventanilla me encontré con la gran luna llena que aparecía y desaparecía entre las nubes del anochecer. Corría paralela al trazado del coche y su esfera perfecta se dejaba ver entre los senos de las montañas. Al estudiarla con detenimiento en un trayecto de meseta me abrumó lo anómalo de su mirada. Entonces le dije: Estás extraña, hace mucho que no te dejas ver en el cielo, me pareces una exiliada que acaba de volver a su patria Sin perder su solemne estatismo ella dejó pasar un par de nubes y bajo la perpleja mirada de las primeras estrellas me contestó con su voz de luna (la terrible y vieja voz de luna): ¿Y no serás tú el que lleva un tiempo desaparecido?

Death to birth

Escena de Last Days de Gus Van Sant Dormía como duermen los fetos: los órganos juntos, la totalidad de su cuerpo ocupando el mínimo espacio, las manos casi tocando los pies, la barbilla pegada al pecho, la cabeza escondida cerca de las rodillas... El recién nacido dormía soñando con despertar y tocar a su madre y ver los colores suaves que había tras sus párpados. Años más tarde, en su lecho de muerte, el moribundo moría como dormía cuando era primero un feto y después un recién nacido: las manos casi tocando los pies, la barbilla pegada al pecho, la cabeza escondida... Su círculo vital se terminaba, cerrándose en una simetría perfecta, bella y triste, y es que soñaba con morir durmiendo