Hablo de lo que somos
Llueve, madre. Aún es pronto. Es una opción seguir errando pero también lo es cambiar y caminar juntos, hacer alguna de esas cosas que nunca solíamos hacer: ver los relámpagos caer como alambres sobre el altar de hierro en la playa, ir de la mano bajo las lunas de Lisboa en abril, enseñar juegos a los niños, aprender de nuevo un idioma, repasar los ríos y las canciones, los nombres de las casas, abrazarnos, contar secretos, viajar. El día de hoy está pidiendo regresar, con esfuerzo, al corazón del Cioyo o volver a rasgar con un cuchillo las barbas de mejillones atados a las rocas, como haces para siempre en esa vieja fotografía. Mirar a la cámara, juntos esta vez, contenidos, inquietos, mirar al futuro, quedarnos así.