Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como fiesta

Carmen

Hay peces muertos en la celebración sobre el mar.  La bandera deshilachada los tapa y los deja ver,  los tapa. El mar se ha vestido de brillantes y velas. Tapan el recuerdo las bocinas dramáticas de los barcos.

Mandeo arriba

"Íbamos a ir a la fiesta el 2 de agosto. Primero, en el tren especial a Betanzos, desde la estación de la Coruña, y después en barcas, río Mandeo arriba, hacia el campo de los Caneiros. Llevábamos mucho tiempo con los preparativos. Aquel viaje festivo, aquella romería en barcas entoldadas de laurel, que se balanceaban al ritmo de los acordeones, empujadas por los aires de las gaitas, era como ir al lugar soñado. Tantas vueltas y allí estaba, Libertaria. Un día como aquél valía por un año. Con un poco de suerte, ibas con las manos vacías y volvías abrazado" Inicio del capítulo "El libro de Eliseé" Los libros arden mal___Manuel Rivas

Un plan

Parece que hubo una fiesta Cristales, gritos, risas Murmullos constantes Capas tectónicas de aquí para allá Duró lo que duró Es cierto Pero mientras tanto yo no dejé de pensar un plan para salvar mi alma

Cabe esa posibilidad

Sudáfrica. Cape Town. 2am. En el enorme loft de la quinta planta empieza a evolucionar un techno bailongo, maleable, sutil. Por los ventanales se filtra una luz tímida y aterciopelada. La luz de la luna llena africana. El tono pálido parece contradecir la certeza de una agradable sensación tropical de música y vaivén y cuerpos meciéndose al vaivén de la música. Desde la terraza, se ven muy abajo los faros de la ciudad que tintinean alegremente en nuestros ojos a causa de los cócteles y la cerveza. Alcohol. Efluvios que tejen un presente ajeno, casi cinematográfico. Hay un decálogo tácito, un circuito de beber y sudar. Sonreir, jugar, comer, bailar sin previsiones ni perversiones, sin señales horarias, sin mañanas. Sólo el arco que la luna va trazando en el cielo limpio nos puede engañar haciéndonos creer que todavía existe aquello que una vez llamamos tiempo. Nada parece haber más que el oblicuo skyline de la ciudad, la terraza, la luna y el cielo. Tenemos la extraña esperanza de que n...