Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como hermano

Destrucción creadora

A las siete se apresura el mundo en la pared del ático y en ese instante recuerdo tu voz sonando hueca afuera, retumbando en las paredes de mi corazón Nos ha unido el sinsabor de una pérdida que resultó ser la recuperación de tantos sentimientos sepultados Quizá así son las grandes historias de la vida: la destrucción que, al terminar, construye la más sólida de las creaciones.

Espuma

Casi sin buscar coronamos juntos un vuelo de espuma que era más. Un lazo una esperanza un camino

Tinieblas

Déjate de tinieblas, ven, despeja el cielo que transportas en las manos Julio Rodríguez (Contraveneno) Como un mago o un cocinero transformo la realidad aunque la mayoría de las veces la operación sea más una guerrilla de traumas y moratones que un festín de beneficios a detectar en las sonrisas Soy egocéntrico por imperativo, consciente por voluntad, técnico de mantenimiento de este cuerpo y de las almas que lo rodean. Mis armas se configuran así. Cuando se apagan las luces mi fuerza se alimenta de la oscuridad o de algún piloto despistado - faro estático de nuestras noches - Cada uno es como es y así soy yo. Pero tú déjate de tinieblas: reparte por ahí el cielo que transportas en tus manos. Deja ya de una vez que la luz que lo habita todo se distribuya por el laberinto de tus sueños

Satélites

Tus miedos son mis miedos Mi nariz tu nariz (por mucho que te pese) Esa mueca cuando lloras me resulta familiar Tu voz, tu mirada cuando estás enfadado Sin embargo hay algo, más allá de lo fraternal Que nos une siempre Algo que está y no está ¿me entiendes? Tenías razón, todos somos satélites Un entramado de almas suspendido en el vacío Espejos, coreografías, nada

Hermano

George Winston___Too much between us La madera de los muebles es caprichosa esta noche. Mientras oigo sus quejumbrosos chasquidos tu respiración apacible y cansada me inspira una marea espesa que bate el mar del sueño con actitud paciente y lenta. Pienso en las literas, en las peleas, en nuestra infancia compartiendo tantas cosas que hace tiempo sustituimos por otras tan inútiles e inservibles cuando de lo que se trata es de sobrevivir como hermanos. Te oigo respirar y pienso que tu bondad sólo es comparable a una tristeza que ya no sé si atribuirte, que yo, hoy huésped y testigo de tus ronquidos, vivo de esa materia hecha de tristeza y sueño deseando que la vida no nos separe nunca y que el paso del tiempo, marcado hoy por estos muebles, sea el mismo para ambos, al menos tanto como sea posible.