Hace mil años, cuando llegué a esta ciudad, me sentí abrumado por la inexistencia. Si no existe, nada existe. Y realmente no existía. Vi que la orografía determinaba mis ánimos. Sentí que podía tocar el horizonte árido y serpentino con la punta de los dedos, alcanzar los cerros ralos y borrarlos de una bofetada que devolviera su porción de azul marino al cielo azul celeste. La ciudad era, y es, un recinto absurdo y desolador, un circuito de risa que en media hora podría recorrer si aceptase hacerlo tragándome la pesadumbre de visualizar un travelling de lo baldío. No es sano correr con los ojos cerrados. Hoy ya casi da igual. El mar no está, no lo percibo en los pulmones. Ni en la distancia siquiera. Pero todo tiene arreglo en estos tiempos. No hay mar, no, un capricho de Pangea cuando se desperezó hace algunas eras. No siento nada, ni las vibraciones de su oleaje, ni su espuma, ni sus atardeceres, pero tengo la suerte de tener el tráfico siempre que lo necesito. Un sucedáneo fácil. ...
Comentarios
Sabiendo que lo maximo que habia durado con una chica era un mes...
supongo que soy demasiado pasota
todo un trabajo asumir las pèrdidas.. pero bueno ahi es cuando màs aprendemos no?? beso, Vero.
tres años no son más que un suspiro en el viento infinito de la Historia...
(un poco de poesía para compensar mi animalada de post de hoy) xD
un abrazo troN
pd: nos lo vamos a pasar de lujo en el road trip, ya lo verás... muajajaj
en fin el tiempo tambien sana, que es lo que necesitamos ahora
Baltasar me ha traido a Amelie con una buena cesta y un cascabel al cuello, estoy deseando que la conozcas!!
ven pronto motor-tin!!
besines
el tiempo hace que nos engañemos, pero cuando te das cuenta de que estabas equivocado, rectificas y continuas viendo pasar el tiempo...
besetes mi querido Tin :D