Revisé mis bolsillos y sólo encontré dos poemas Uno para ti, tosco, perentorio, regalado Oscuro como la boca de un túnel, inquietante como perderse en el remolino de un sueño concéntrico El segundo poema era para mi, haiku robusto de hoja perenne y perfumada, sombra de luz para mis penumbras, linterna de las verdades, utensilio de gladiador No me pidas que siga Ya está bien ¿O quieres que me quede con los dos y a ti no te deje ni un triste estribillo, un colchón de versos sucios donde caerte muerta?