23 may. 2012

Mayo

El toro tras el manzano
resultó ser sólo un cuerno dorado,
muy fino, tirando con saña
de la curva del mar fugitiva.

Yo ya he muerto si los grillos callan,
si las estrellas se bloquean
de repente en un uno o un cero,
si se extingue en nada el aroma vivo,
tan superfluo, contemporizador
de mayos y silencio.

Los árboles en fotograma
son también pasado y futuro,
memoria, nunca ya,
jamás delegaciones espurias
de la muerte y del caos.

Las casas guiñan amarilla luz
en las ventanas
y pasa el tren a lo lejos,
entre bosques de castaños
y recuerdo.

Y después, al final,
se esconde tras los tejados del oeste
un Venus regado de silencio,
y el viento pasa como un minutero
que huye de ayer
y los párpados se quedan adormecidos,
como pequeños gorriones
en mitad de la oscuridad
y el olvido.

21 may. 2012

La esperanza



[...]

No es este nuestro mundo,
habríamos soñado otro lugar
sin mártires ni dioses, 
pero encontramos ángeles
y en ellos habitaba la esperanza
de vivir, y la vida
con su justa y sencilla dignidad
merece aquel dolor que derramaste.
[...]




De ÁngelesFernando Valverde. Los ojos del pelícano. Visor. 2010

17 may. 2012

El deseo

Urge vivir
en otros lugares
y en otros momentos,
conjurar
las espinas de la lluvia
en la oficina,
las arboledas, los ríos, las batallas
en el corazón de la poesía
y en los libros.

El deseo
de viajar dentro de mí, el deseo,
sustenta esta trampa 
tan legítima y dignificante,
tan humana.

El resto es reconocer
lo simplemente minúsculo,
aceptar el ruido atronador y breve
dentro de este silencio infinito,
aprender a mirarse 
de una vez
en los espejos.


14 may. 2012

7:30 am


Qué ruido incansable, 
qué rutina de la memoria
nos ha llevado
a esto

11 may. 2012

Suma






que ayer sólo eras toda la hermosura
eres también todo el amor, ahora




De Sábados. (Fervor en Buenos Aires). Jorge Luis Borges

4 may. 2012

El esclavo más feliz



Sin que puedas explicarlo
mi mundo se ha reducido a ti
y ahora soy el esclavo más feliz
de tu alegría.


Continúa
con el chantaje de tu risa
y recuerda
que es el silencio
nuestro enemigo.

2 may. 2012

Nosotros

[...]

"Los otros, los que no sacamos libros, parecemos menos escritores. Los diaristas, los que no nos vamos con cautela, ni pensamos que infringimos las bases de la beca al dejar rastros por todos lados. Escribimos aquí y allá, y nunca nos atenemos al arte de la contención porque posteamos a la menor oportunidad. Publicamos pero no tenemos bibliografía. Nuestro currículo es un compendio de direcciones de Internet. 

Nadie nos agradece que no publiquemos. Nadie nos dice: hey, tú, gracias por no regalarme otro de esos libros que no voy a leer. Gracias por no despilfarrar el presupuesto oficial en una de esas ediciones apresuradas, de letra pequeña y al menos tres logotipos horrorosos en la cuarta de forros.

[...]

Escribir sin publicar. Una actividad clandestina que no pocos están dispuestos a ejercer. Cada semana me aborda alguien para preguntarme por el próximo libro. Ni siquiera el que estoy escribiendo ahora sino el que en estos momentos está en la mesa de un dictaminador, en la sala de espera de un concurso. Cuando las conversaciones pasan de los libros ajenos a los propios es hora de tomar las cosas y marcharse. Evita hablar de un libro tuyo si no se encuentra al menos en manos de un corrector de pruebas.

La bibliografía propia. El respeto por haber escrito algo caduca a los cinco años. Después, tu libro de 2004 empieza a ser menos un placer y más una suerte de reproche."



Los que no publican. Eduardo Huchín Sosa (artículo completo aquí)