17 ago. 2017

Playa de invierno



Playa de invierno.



Existe. Todos los años la olvido y la recuerdo como un sueño recurrente. Hoy pienso en ella.
Cada paso falso de agosto es una gris mirada a las rocas, seis meses más tarde. La tarde corta y el sol apocado cayendo por un agujero que ni siquiera el viento nordés consigue esconder.
Una promesa de primavera -que nada tiene que ver con el peregrinaje en estos días planos- salta en la adolescencia de cada año y la escarcha se desdibuja allá en la piedra imán y en el perfil sereno de los puentes. Llueve entonces, creedme. Y el estuario se atreve a mostrarse, poco a poco, como un caracol que se ha escondido, retraido, tras haberle molestado tocándole los cuernos.

Nada funciona igual en un paisaje que sólo se ve con ojos de estío, festivos y vanidosos, con ojos grotescos como ombligos salientes, ojos que no están saciados de no ver nada sino que además quieren tocar aquello que han inventado hace dos días y que no es la realidad. En cada esquina, sacralizada por el tiempo hay un selfie inútil y sin destino. El firmamento que diluís es ya una postal prefabricada que se pierde en servidores, etéreos, lejanos y fríos, sitios oscuros en los que nunca estareis. Y la ropa, y el plástico, y los coches, el cadmio, el aluminio, el caucho... son restos de una vida desechada. Gadgets. Intentos por rellenar un vacío esculpido a base de negar la razón. ¿Qué será lo siguiente? Decid...

La vanidad que se os escapa como una baba puede modificar el paisaje pero nunca podrá doblegar la firmeza digna de la playa en invierno. 

31 jul. 2017

Variar la mirada

Más pronto que tarde
llegará un tedio que
hasta entonces habremos
disfrazado de descanso,
ensoñación, proyecciones, ingenuidad...

En la foto vieja
que un día olvidamos en el cajón
veremos caras apenas reconocibles,
casi máscaras
de un teatro ajeno y obsoleto.

Viviremos en el pasado, 
como los jóvenes que se fueron 
antes de tiempo,
como un cuadro de Manchón
pudriéndose por las tardes
en la sala de estar.

Sólo un cambio de rumbo
-la imperceptible variación
de la mirada-
evitará la nostalgia venenosa
de aburrimiento,
las enfermedades del alma.

Ésa y no otra
es la primera lucha
de nuestro tiempo.

11 may. 2017

Aire



Del estuario a la isla.
De la isla al puente.
Del puente al rio.

Las gaviotas cruzan
la playa desierta,
una y otra vez.

En busca de ángulos
hacen círculos,
trazan lineas,
tejen espacios
que mi pequeña historia
solo acierta a sospechar.

Siempre que vengo aqui
parezco llegar
en el momento naciente.
En el preciso instante.
En el dificil instante
del nacimiento y el adiós

19 abr. 2017

Contra la seducción - Bertolt Brecht

"No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.
El día está a las puertas,
hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar
con que la vida es poco.
Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.
La vida es lo más grande:
perderla es perder todo"

Contra la seducción - Bertolt Brecht

12 abr. 2017

Claro de bosque

En la profunda fronda
adormecidas fieras
habitantes callados de las cavernas
Éramos- Manolo García

El tiempo es un rio
que se come a bocados
las paredes de nuestra
casa.

Hubo un momento...
hace años.
Yacíamos
tendidos de espaldas
en el círculo de sol
que deja el verano
en aquel monte.

Juntas las palmas
y el sudor,
mirábamos al cielo,
las copas terrenales
de los eucaliptos,
la elegancia fractal
de una piña
allá en lo alto.

Los blancos cuerpos
recogían la luz
y el sencillo vaivén
de las ramas.

Así sucedió.

Después, el aire diáfano
se extinguió y, nómadas,
llevamos nuestro amor
a otros lechos.

Desde entonces
busco tal conjura
en otro claro de bosque:
amarte
con el tiempo y el calor detenidos
sobre la hierba.

5 abr. 2017

Esferas en la oscuridad



Volver a volver - Gabo Ferro

En la oscuridad callo...
Y las caras
aparecen y desaparecen,
otra vez,
como espejismos incomprensibles.
Hacía tiempo que no volvían
hasta este lecho eterno
donde yazgo.

Ya hay paz y silencio
en la atmósfera
cargada de recuerdos
y esferas,
las que cierran el círculo
y sellan el breve tiempo.

La habitación primigenia,
los primeros olores,
las emociones físicas
que duraron tan poco...
Y después el tedio
y las promesas.

Seré mi propia madre,
seré mi propio padre
y así voy a aprender
que irse es volver
a volver.

18 mar. 2017

Hogar



Oh, let me see your beauty when the witnesses are gone
Dance me to the end of love


Envejecimos lentamente.
Los atardeceres
caían uno a uno
sobre la terraza,
como telones que cierran,
noche tras noche,
una función exitosa.

Desde allí bebíamos vino,
bailábamos y saludábamos
a la luna
y al viento del invierno.

En silencio recordábamos
a nuestros padres,
los lugares ya tapados,
antiguos olores,
viejos sonidos
de grava y madera.

En noches de brisa
 guarnecíamos
la llama de las velas
con un cuenco de manos.
A veces complacía
y a veces quemaba.

A eso le llamamos
hogar.