27 feb. 2017

Poema imprevisto


The Story-Brandi Carlile

Detengo la maquinaria en mitad del camino,
en medio de ninguna parte,
en el sitio exacto donde ya no se espera nada.
Busco un poema rápido
para engancharme al presente
y cazarte al vuelo como una mariposa.

El caso es que han pasado los años
y mi pelo es más blanco.
He ido llorando cada vez menos, a medida
que aumentaban los problemas
y se afeaban los trailers de las primaveras
y los veranos cruzaban ante nuestros ojos
como pequeños impalas, bellos y esquivos.
Acabaremos viendo el mundo
en blanco y negro...

No estoy triste, es sólo este gris...
el color que toman las voces
cuando entran por la puerta
después del trabajo,
los niños tras pantallas azules,
el silencio de una casa
llena de hartas caras y allegados,
la rutina que pone todo perdido.

Para esto sirve parar, supongo:
escribir un poema rápido,
concebido para conmemorar un amor,
y terminar dibujando una tristeza leve.
Imprevistos, serendipia...

Por eso -también-
la poesía es impredecible
y asombrosa.

Todo vale.
Sigamos.

7 feb. 2017

El tiempo

En la naturaleza, a través de los ciclos estacionales y de los de producción de la tierra, todo está naciendo y muriendo constantemente y se nace para morir, pero también se muere para nacer. El invierno siempre da paso a la primavera: el eterno retorno que decía Eliade y del que ya hablaban los antiguos poetas hindúes, y más gente. Cada año uno vuelve a conectar con el principio de la vida, y eso tiene la enorme ventaja de que amortigua considerablemente la angustia que genera el tiempo lineal; la angustia por el paso del tiempo, por el tiempo perdido, por el sueño de detener el tiempo, que es la angustia del hombre de hoy porque el hombre de hoy vive de espaldas a la naturaleza. Los ritmos de la naturaleza se aceleran o detienen a voluntad y ya no marcan la vida humana y social, por lo que el tiempo cíclico ha desaparecido y el predominio del fungible y de la angustia vital que comporta son absolutos. En las sociedades tradicionales, además, la familia era troncal: estaba formada por tres generaciones que convivían juntas, y eso reforzaba aún más ese amortiguamiento de la angustia. Las tres generaciones estaban interconectadas y la generación de más edad, los abuelos, moría naciendo a través de los nietos"

Adolfo García Domínguez (entrevista en La Voz de Asturias)