Zafra, Gloria, Santísimo (micronovela en urgencias)










CAPÍTULO 1


Zafra, Gloria, Santísimo
Las palabras cansadas para cansar al dolor. Palabras que atribuyo al más allá encerradas en el más acá del hospital. Hay cabezas que a veces se asoman tras las paredes para llamar a los pacientes. Todo el mundo parece tener un nombre y un par de apellidos. A lo lejos veo una figura que no puedo dejar de identificar con el cuerpo escultural y voluptuoso de La Rubia.


CAPÍTULO 2

Cuando vuelvo de comprobar que la rubia no está en urgencias esta tarde voy al fondo del pasillo a experimentar el efecto del bosque verdísimo fotografiado en la pared de los lavabos. Parece decir a los heridos expectantes: "hay un mundo de satisfacción ahí afuera"


CAPÍTULO 3

Por un momento pienso que mi espera en urgencias es una impostura más, una aventura para escapar del hastío primaveral. Alrededor todo parece ignorarme. Hay pacientes que adoptan una actitud de fuga, merodean la salida del pasillo y a la vuelta de la esquina, pensando que nadie les observa, tantean la pared en busca de un pasadizo a cualquier otra parte. Yo hace un buen rato que soy un esquirol del plan de fuga y me limito a disfrutar y concentrame en el dolor que me aprisiona el brazo. Me empeño en elegir ese dolor y el hormigueo burbujeante como la única salida, mi redención. En frente a la puerta de la consulta siete un hombre consuela a su pareja que se encuentra trémula y desesperada sentada sobre uno de los bancos del recibidor. Él, de pie, parece ofrecerle su sexo en una felatio inverosímil teniendo en cuenta las circunstancias de este primaveral día en urgencias.


CAPÍTULO 4

Estornudo tapando educadamente la boca en la manga de la chaqueta sabiendo que este gesto se produce en un ambiente dudosamente aséptico. Me acuerdo de que nunca recuerdo el código postal de mi residencia actual. Me lo pidió reiterativamente una funcionaria despistada, desesperante y maravillosa que aseguraba que un mil ochocientos no correspondía a ningún código de esta ciudad. Estornudo otra vez. Pienso en el porcentaje de gente que estará aquí por cuentitis y pienso por un momento si yo soy uno de ellos.


CAPÍTULO 5

Me jode pero está suceciendo. El dolor se va poco a poco. La latencia del brazo se debilita y se alarga el calor que produce el bombeo del nervio hasta la muñeca. Una lástima, me hubiera gustado llegar a la consulta en el plenas facultades, hablar de tú a tú al médico en pleno culmen del dolor.


CAPÍTULO 6

Algo pasa ahora. La gente se agolpa en lo que antes fue la puerta de la promesa de la fuga. Una voz enérgica va cantando nombres y rectifica en un tartamudeo reiterativo pero controlado la mención de los pacientes cuyos familiares esperan. Éstos atienden con tristeza pero también con impaciencia el momento de reconocer un nombre cercano y acceder a la sala contigua. La entonación monótona, casi dictada según convenio, se apaga al final, y como en un exabrupto sale de escena: ¿arguien que no haya nombrao?


CAPÍTULO 7

Ya está, se acabó, son las ocho y media de la tarde de un miércoles. Hace dos días que entré en urgencias con dos brazos y un reloj en la muñeca izquierda. Ahora estoy en casa, en el sofá, viendo el partido. Sólo puedo consultar la hora con la mano derecha. Mi equipo gana pero yo soy (y los años lo están demostrando) cada vez menos simétrico.
Pienso: Zafra, Gloria, Santísimo y me echo a reir al mismo tiempo que intento comprender qué pueden significar estas palabras para un manco despistado.


Humo




¡Humo!, grita

y las vocales se evaporan sustanciales

en el aire

Su lucha es cerciorarse del tiempo

custodiar la vigencia, los sentidos,

aprender



!Humo¡

y la hache y la eme se asientan

en la playa de la luna

y al paso de los años

forman las esfinges que todo lo ven

en el oscuro universo



Ha pasado el tiempo

Ahora sabe que dijo humo una vez,

al principio,

y después año tras año.

Sabe que ahora conoce

los trucos del mal

y los senderos del bien,

lo que necesita saber quien

quiere morir en paz

habiendo conocido la mecánica del humo

y el sentido pleno

de un cielo adornado de estrellas


Layers



By your side___Cocoroise


Escuché a Borges decir que recordaba que una tarde su padre le había dicho algo muy triste sobre la memoria, le había dicho: "Pensé que podría recordar mi niñez cuando por primera vez llegué a Buenos Aires, pero ahora sé que no puedo, porque creo que si recuerdo algo, por ejemplo, si hoy recuerdo algo de esta mañana, obtengo una imagen de lo que vi esta mañana. Pero si esta noche recuerdo algo de esta mañana, lo que entonces recuerdo no es la primera imagen, sino la primera imagen de la memoria. Así que cada vez que recuerdo algo, no lo estoy recordando realmente, sino que estoy recordando la última vez que lo recordé, estoy recordando un último recuerdo. Así que en realidad no tengo en absoluto recuerdos ni imágenes sobre mi niñez, sobre mi juventud"


Después de evocar estas palabras de su padre, Borges se calló durante unos segundos que me parecieron eternos, y luego añadió: "Intento no pensar en cosas pasadas porque si lo hago, sé que lo estoy haciendo sobre recuerdos, no sobre las primeras imágenes. Y eso me pone triste. Me entristece pensar que tal vez no tengamos recuerdos verdaderos de nuestra juventud"

Paris no se acaba nunca___Enrique Vila-Matas


Enlunábamos


Quiso la noche que noche fuésemos


también nosotros, térreos

cual la sombra y cual los animales

que desnudos vagan tras el deleite.

El aire, de tu pecho a mi pecho,

de profundas sales cargó;

corríamos en fuentes abismales;

enlunábamos islas de olvido.

Pobre si entendida según la luz,

expandido se había nuestra vida

en una ardiente, oscura flor.

En la Aventura, todo cambiaba:

si me mirabas, no era yo;

si reías, no eras impura






La nit volgué que fóssim nit

nosaltres mateixos, terrals

com l'ombra i com els animals

que erren nus, caçant el delit.

L'aire, del teu pit al meu pit,

es carregà de fondes sals;

corríem en fonts abismals;

enllunàvem illes d'oblit.

Pobra, entesa, la nostra vida,

segons la llum, s'era expandida

en un ardent, obscura flor.

Tot canviva en l'Aventura;

si em miraves, no era jo;

si reies, no eres impura



X___Carles Riba. De Salvatge cor. (Trad de José Batlló)


Quién


¿Quién me garantiza un final de luto,

un camino reverdecido a la esperanza?

¿Quién me guía si me duelen los campos,
nacarados e invisibles,
el olor de las piedras,
la luz de la luna hidratando el mar
-y arriba su cielo de agua dulce
fluyendo hacia las estrellas-?
¿Quién me va a descifrar
las huellas crujientes en la grava,
la serenata, el código de las luciérnagas,
la primera cerveza en la penumbra?

Nadie, excepto yo, puede encontrar
para mí el camino que me lleva a casa,
el dulce fluir que me devuelve.
Ésa es la esperanza

¿Hay algún traductor en la sala?


Mi incapacidad cabe en un periodo pluvial. Termina de llover y nos vamos y las oportunidades se pierden como se pierde el riachuelo de lluvia que termina colándose por la alcantarilla. Todo está conectado, la química, las miradas, la lluvia. La sed


La presencia de la ausencia


"
Saudade es, según los diccionarios, 'recuerdo triste y suave de personas o cosas distantes o extintas, acompañado del deseo de volverlas a poseer o ver presentes'. Suele traducirse por 'nostalgia', pero el significado es más complejo y las connotaciones desbordan el área de la lingüistica. Se trata de una actitud existencial compleja, en la cual se halla siempre como referencia la presencia de la ausencia (capital, por lo demás, en Pessoa)"

Nota de Jose Antonio Llardent en Poesía___Fernando Pessoa


Conferencia de David Trueba



David Trueba es alto y estirado. Ligeramente mayor de lo que parece en la foto de su columna en El País. Llega, pasmina en cuello y andares filosóficos, justo cuando yo estoy accediendo al salón de actos. Me cede el paso gentilmente, seguido de un pequeño séquito de altas personalidades de la facultad. En esta coincidencia estoy a punto de decirle que ando inmerso en el final de Saber perder y que acabo de descubrir su columna en el periódico donde, haciendo referencia a su propia concepción del periodismo, hace llegar al lector la realidad a través de la literatura, busca puntos de apoyo de identificación para captar a la persona que está al otro lado y hacerle comprender un poco mejor su entorno. Pronto entiendo que el apunte carecería de sentido.

Trueba cuando habla gesticula más bien poco pero cambia la voz cuando tiene que parafrasear/imitar a alguien, espera a la formulación de las preguntas en una posición atenta aunque distendida, sabe llevar de un lado a otro al auditorio y provocar la carcajada general haciendo referencia a las cualidades isotrópicas de Beyoncé ("Está buena en todas las direcciones") Pero en realidad la entrevista empieza con Messi (y escuchándolo uno se da cuenta de que no está solo en esto, que hay más vida detrás de la perspectiva talonaria del fútbol) Trueba usa al portento argentino para radiografíar el deporte rey y de paso humanizarlo ("Los futbolistas sancionados o lesionados en la grada son algo soez, antipático, mientras que en el campo nos parecen ideales con su físico y sus pantalones cortos"). Habla de Maradona, de la selección argentina, entiende el fútbol y sus vértices porque entiende a Messi y lo que representa, lo que no pretende representar y lo que se espera de él.
Después se cambia de tercio y las reflexiones siguen en torno al cine de Azcona y de Fernán Gómez. Se entretiene en un anecdotario pródigo que también tiene lugar en toda su creación literaria. Habla de Lost, de The Wire, asegura que la cultura de la imagen ya existía desde Dante o desde que el primer poeta decidió mostrar sus sentimientos en una imagen. Para Trueba, Lost es un artificio de malabares, un alejamiento de la realidad más que la identificación poética o periodística que él busca en todo por encima de todo. Se van encadenando los temas a ritmo de anécdotas y clave de humor pero nunca se pierde el fondo trascendental de los conceptos que siempre pretende acercar a la vida desde el prisma periodístico: la tendencia de los humanos a juntarse con similares ("Si somos iguales para qué vamos a hablar"), la percepción del humor como algo frívolo y desinstitucionalizado (referencia al Sentido de la vida de los Monty Python para burlarse de lo patéticamente serio que puede llegar a ser el ejercicio académico), la descarada impostura de la religión católica y su apoyo en lo simbólico ("Cristo en la cruz es un logo y así lo vende la Iglesia") y todo ello servido para que los asistentes puedan extrapolar todo eso a su ámbito, el periodístico, terreno de juego de este escritor polifacético y, en apariencia, extrañamente curtido para su edad.

Al reflexionar sobre el propio periodismo y el manido peligro que le acecha con la impulsión de las tecnologías el escritor madrileño se muestra optimista ("Cuando lees un libro no tienes un libro menos que leer tienes 10 referencias a 10 libros más que sí tienes que leer", asimismo "todo está por inventar porque nada sustituye a nada, la historia de la evolución es una historia de acumulación y no de sustitución, el periodismo sigue vivo con Internet"). No olvida, y eso es algo que también aconseja a los alumnos de comunicación audiovisual, que hasta los instrumentos menos elegantes para informar sirven si lo que se consigue es ofrecer imágenes simbólicas que satisfagan el fin periodístico (por cierto, interesantísima reflexión sobre otros fines, los de la literatura, del cine, de la música y el arte en si: ¿qué les pedimos? ¿qué nos aportan? Cuando sepamos eso entenderemos muchas otras cosas...)

Pero lo mejor de Trueba es su digresión, su desfilar sin rumbo aparente por las ramas de un árbol el cual nunca pierde de vista. Para hablar de X, recuerda una anécdota de Z, una cita de Y y conecta P, D, L y T para, de repente, volver a X cuando todo el mundo ya daba por hecho que nunca conseguiría cerrar el círculo divagativo. Sabe hablar pero no sólo eso, sabe de qué habla y así lo demuestra en sus libros, en sus artículos y en sus películas.

En el silencio que surge al instaurarse el turno de preguntas Trueba rellena la timidez del auditorio con una escala de provocativas e hilarantes reflexiones. Cuando alguien se decide a levantar la mano él convierte la torpeza de la consulta en un despliegue de coherencia. Y así varias veces hasta que el tiempo no da para más.


De todo me quedo con su percepción poética de la imagen (y de la vida) y con su última broma: el entrevistador le invita a volver: "ésta es tu casa y puedes venir cuando quieras". Trueba mira los falsos frescos de las paredes y el techo alto del salón de actos: "¿Esta? Joder, la mía es más pequeña"


El beso impar que pudo ser dos (o viceversa...)


Me baso en un beso

O dos
Un vestido rojo (memorable)
Y unas palabras nonatas que no sabremos
si tal vez hubieran llegado a atenuar
mi despavorida huida de la realidad
Te dije bésame, aprovecha el dry martini de mi aliento (ironía)
Te dije deja ese postmundo
en el que nunca estuve (ira)
Te propuse, a modo introductorio,
pequeños aforismos románticos
envueltos en códigos secretos
que sólo tú y yo conocemos (paréntesis en venta)

Ok, todo es mentira a varios niveles
excepto el beso impar, el vestido rojo
y la menopea (sic)
Ya puedes dejar de preocuparte por lo que no sucedió

Dos no se pelean/aman si uno no quiere


Habrá que acostumbrarse a las conversaciones incómodas
Fíjate qué cosas:
yo quiero pensar que todo es casual, nena
que tus comentarios no son eufemismos piadosos,
que en realidad no sientes lástima de mi decadencia
Pero lo cierto es que debería considerar
a la de ya
la opción sana de
aprender a no tener pena de mí mismo
a aceptar que donde antes había un juego
ahora soy sólo yo inventando una historia para poder seguir,
que donde hubo palmas aligerando la vida
ahora hay manos desvinculadas dibujando trazos de aire en la nada,
donde hubo risas ahora eco,
donde amor soledad...
Uno dos
Probando...





Permanencia

Es denso el desánimo respirado a bocanadas de madera negra, como la atmósfera febril de nuestro planeta, el pesado mirar hacia el horiz...