Silencio cosido al silencio (poema rescatado)



Cuando voy
me quito las gafas
y abro mucho los ojos,
me despejo el flequillo
de la frente
y sonrío o me meto
muy serio dentro de tus ojos mates
para que se encienda la luz
y saltes de un portazo
a la realidad donde yo habito.


Mis intentos son de niño,
más del deseo que de la ciencia.
Tú andas muy lejos,
paseas en un limbo de vacíos.
y a veces vuelves
si sonríes sin voluntad
pero con una convicción
que guarda la esencia
de tu alegría abismada.


La lejanía y la lucidez
son compañías bastardas
en tu viaje por lo transitorio.
Ahora eres una anciana,
ahora eres una niña,
ahora no eres nada.



Duelo







Como en la vida
la geometría en la playa
no existe.


Se es un naúfrago
ya en la orilla,
como un peatón apasionado de las arenas,
casi un animal cretácico
que entra vacilante a nadar
en las aguas
de un mar sin centro.


Me he perdido allí
muchas veces
-contigo, contigo,
conmigo-
Al salir siempre
he acabado encontrándome,
ajustado, ganador de un duelo, 
listo para ser otra vez
libre desde el principio.

Carmen



Hay peces muertos
en la celebración
sobre el mar. 
La bandera deshilachada
los tapa y
los deja ver, 
los tapa.
El mar se ha vestido
de brillantes y velas.
Tapan el recuerdo
las bocinas dramáticas
de los barcos.

Escribir*





Y ese hastío de crear más
es insignificante cuando
palpita en el estómago
la corazonada de un volcán.


O sale o se pierde,
o se saca de dentro
o la explosión futura
puede terminar destruyendo
aquello que merece la pena
del espíritu.




*Un poema inédito traído a colación con mayor o menor fortuna tras reflexionar aquí sobre el acto de escribir (poesía)

Permanencia

Es denso el desánimo respirado a bocanadas de madera negra, como la atmósfera febril de nuestro planeta, el pesado mirar hacia el horiz...