El emisario de tu reverso


 
En algún eje del tiempo
coincidió tu ausencia con la playa vacía.
Hubo una resta entonces
y del choque salió
tan solo un yo victorioso,
celebrando la soledad
pero también sufriendo
condicionales interrumpidas,
la amputación del agua
sin tu cuerpo.
Después volviste
y volvió la pleamar a las tardes
atizadas por el viento,

y vivimos.
Ahora llega el otoño, aturdido y seco,
como un emisario de tu reverso,
como si, con retraso,
llovieran postales sobre las ciudades
y los niños fueran estatuas
incapaces de recordar
las sílabas de tu nombre.


Musa




Caminas por la habitación
y te sigo con la antena
de mi mirada y pienso
que con tu cuerpo delimitas el mundo
de un modo absolutamente bello
y que el aire debe poder recordar
las ecuaciones de tu olor
y tus trazos al dibujar
un diagrama de amor en el vacío
y que mi insoportable levedad
a veces se hace sólida
cuando respiras a mi lado
y nace la vida, también,
como una explosión
al otro lado de tus pupilas.
Entras y sales bombeando
mi poesía,
juegas a ser la musa de la habitación,
de este poema abandonado.

Permanencia

Es denso el desánimo respirado a bocanadas de madera negra, como la atmósfera febril de nuestro planeta, el pesado mirar hacia el horiz...