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Mostrando las entradas etiquetadas como infancia

La memoria apuntalada

Podrían ser de hace treinta, cuarenta años, estos sonidos que apuntalan la memoria. Podría ser yo el árbol del bulevar desaparecido, la hiedra en el muro, el eco de los juegos crepusculares burlándose del tiempo. Podría ver el mundo desde un cristal diáfano, desaparecer cada día en el agujero milagroso de la noche. Podría ser de nuevo vergel y lluvia, oblicua luz, infinito cielo... Podría ser. Me bastaría esa blanda existencia para sobrevivir a la intemperie del olvido. Pero el presente es súbito como la califragía de un relámpago. En los costados cargo con el torpe, el innecesario peso de la nostalgia.

Costa de Akyarlar Bodrum, Turquía, 02/09/2015. 6 am.

Me acuerdo de los que son como él. Todas las noches. Después de apagar la luz. Especialmente en invierno. Es mi momento de debilidad. El resto del día ando perdido en una selva de clics y despueses. Entre el pasado y el futuro. Pero la noche es diferente, te encierra junto a tu mente en una jalea de infamias. Ayer M lo vió de refilón en la tele, mientras jugábamos al Scrabble en casa de mi hermana. Era una imagen de archivo, la que se quedará grabada durante mucho tiempo en la verguenza de este continente. M lo vio y se giró hacia nosotros, los mayores, como exigiendo explicaciones. "¿Y ese niño?". La pregunta sonó en su boca como un trueno. Sin dudar, me apresuré a dar una respuesta adulta, respetuosa con su edad pero veraz, apoyada en una leve caricia de su pelo. Entonces se dibujó la incredulidad en su rostro e hice propio el silencio de Europa, su irresistible verguenza. Fue como la breve reflexión cuando devolvemos la oscuridad a la noche antes de dormir. Dura s...

Un final

Desde un pedestal me asomé por casualidad a un olvido de papel. Como Bretodeau más y más pequeño me hice, y me acarició un final, y lloré...

Sueño coral

Sueño coral , cajón desastre Mucha gente de aquí y de allí Desconocidos, la hipótesis de otra mujer desencadenándolo todo , una muerte que ni me va ni me viene... Una putada para levantarse una mañana de marzo Sueño coral donde creiste acabar conmigo siendo extremadamente simpática con todo el mundo (yo incluído) donde una casa legendaria se termina y con ella su desván de libros y misterio, las tardes debajo de la higuera, la portalada exclusiva de este sueño, la casa cortazariana (digámoslo así) perdiéndose en el sumidero del presente y la burocracia Sueño coral de decepciones y banquetes De cantantes de punk atendiendo comedidamente a mis monólogos taciturnos en la cúspide de la noche Sueño coral que cataliza de algún modo el día que viene y las próximas vacaciones y te vincula a mí y al mar, a las romerías de verano, a los 800 kilómetros y a tantas otras noches de profundo desarraigo Lo admito: como un hacker conseguiste entrar brillantemente en un universo que no era el mío: mi ...

Avenidas

el vaivén del arpa diluye estímulos, ecos, caricias bosques de paredes de piedra y avenidas bajo cielos de obsidiana un poema transitorio teje imágenes en torno a una orquesta pretérita y sopla el viento de ayer agazapado y trémulo desvaneciéndose al final mucho más allá de las líneas perfiladas por el recuerdo

Elefantes

Mamaaá!! Mamaaaá! grita I con la voz aún sumergida en las aguas de algún sueño extraviado en las reglas del subconsciente. Acaba de dar el primer paso para saltar de su pequeña cama reinada por peluches y mantas de colores. Llama a su madre sollozando con apremio, con la naturalidad que barniza todos los actos de los niños, necesita la presencia de su madre para salir definitivamente de la cama, su cama mágica, y empezar a diseñar un día de cascayos, bicicletas, puentes y escondites. Pero su madre no está. Sólo estoy yo encerrado en la quietud matutina de la casa. Sólo yo hastiado, sin saber que estoy a punto de asistir a un despertar nuevo, a punto de empaparme aunque sólo sea por unos instantes de un modo de vida que alguna vez practiqué pero al que no volveré con total seguridad. Me acerco a la cama, me siento a su lado y le digo que mamá no está, que está trabajando. Se produce un silencio de asimilación, oigo la respiración profunda y pausada, veo en la oscuridad su precioso cabe...

La cabaña

" Dijo Pascal que todo lo malo que le había ocurrido en la vida se debía a haber salido de su habitación. Se trata de un pensamiento muy certero, porque, bien mirado, todos los problemas que uno arrastra a lo largo de los años se derivan del hecho de haber abandonado aquella cabaña que un día montó en el jardín cuando era niño. El mito de la cabaña sigue teniendo hoy una fuerza extraordinaria. No hay escritor, artista famoso, político, hombre de negocios o banquero sacudido por el estrés que no sueñe con retirarse durante un tiempo a vivir en una cabaña lejos del mundo. Existen cabañas de muchas clases, según el subconsciente de cada uno; las hay de indio apache, de pastor, de leñador del bosque, de pescador escandinavo, de expedicionario perdido en el desierto, de náufrago en una isla de los mares del sur. Otras adoptan la forma de castillo medieval, con almena o sin almena, recias e inexpugnables. En todos los parques públicos y en los jardines de infancia se montan cabañas para...

Es cierto

Los niños no tienen pasado Es triste y es bello Pero, sobre todo Así es .

Veo las nubes sobre los cerros

Miro por la ventana Veo las nubes sobre los cerros Observo cómo se desplazan hacia la izquierda en el cielo Cómo relamen las antenas de los tejados El ir sin rumbo por la autopista azul, blanca Gris Existen sin prisa, llenas de agua y de luz Su viaje es el tiempo de quien las mira Y su significado es la luminosa melancolía Que me nace y me empaña Al recordar estas mismas nubes Las que también cruzaban Lenta, majestuosamente El cielo inmenso de mi infancia sepultada