La recompensa


Puede que, alguna vez, mientras fuimos continentes en calma, nos haya asaltado de repente la intuición de un futuro ennegrecido. Si efectivamente pasó fue tan efímero como la captura de los vientos dentro de la tempestad y ser conscientes del fugaz desfilar del tiempo tampoco nos asegura ninguna felicidad en beneficio. Ahora sí, cuando estamos precisamente en ese reverso tenemos ciertas facultades. Se visten de creatividad o tesón, de filosofía directamente extraída de nuestros pequeños infiernos diarios. Puede que haya otros métodos, qué fue de la perspectiva, dónde está la conciencia cómica que nos hace un poco más libres cuando nos subyuga el miedo. Es importante saber que cuando estamos mal nuestro existencialismo es la inercia al final de bajada, la recompensa.


5 comentarios:

Vanity dijo...

La teoría de que somos placas tectónicas a la deriva es sumamente interesante.Y más si la poetizamos. Cómo nos ubiquemos en este terremoto constante es algo complicado, y ya se sabe, en tiempos líquidos mejor fluir. La cuestión es que en la mayoría de las veces la caída está garantizada, y salir de ahí es algo funesto, pero que gracias a la filosofía (la buena, la nuestra, se entiende jeje) podemos revertirlo grácilmente.

Un abrazo,

VD

la chica de las biscotelas dijo...

qué forma más bonita de hablar de ello...

dijo...

Si no te mueves no notas las cadenas.

Herzeleid dijo...

Algunos terremotos son agradables, eso sí :)

jordim dijo...

qué grande.. somos placas tectónicas..

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