6 feb. 2011

Juntos


De repente quiero una Lisboa
también de sol,
o un campo interminable
como un desierto verde.
Quiero una ribera, un Tajo,
un vaso de agua
dentro de una tormenta.
Quiero todo eso y más,
recuerdos disfrazados de prospección
o fantasía o imaginación:
tabula rasa
Me calmo, me asiento de nuevo,
pacientemente en el presente,
en esta roca fría, en este Pessoa,
en el domingo ascético
o aspirante a ello, que
a fin de cuentas, me quiere tanto
como yo a él,
porque estamos llamados a sobrevivir
juntos


4 comentarios:

la chica de las biscotelas dijo...

mmmm, este fin de semana he hecho un curso de flores de Bach, para ver que era eso, y por lo que veo, a tí como a mí se te está moviendo la clematis últimamente...

LatitadeAlmendras dijo...

Yo ya voy queriendo a los domingos, y cuando me doy cuenta, sonrío por ti.

Un día será lisboa, Tin.

Ya mismo está aquí marzo.

Mua!

v V¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨¨ polarporn dijo...

los domingos son como los pimientos del padrón...

Rocío dijo...

Benedetti dijo que si algún día se suicidaba lo haría en domingo.
Son desoladores.

Buen blog.