3 ago. 2011

Tres céntimos de euro

...esta mañanita te has vestido
de felicidad...

Como el viento___Depedro


A este poema le falta
un prólogo de inercia,
varios estímulos, unas cuantas mañanas
más
de lluvia
y olor a muebles viejos.
Detrás faltan también risas y lágrimas,
libros, cuevas de espejos de piedra
en las calas de agua salada
allá a un kilómetro, en el mar.
Todo el abanico de factores ausentes
vale por tres besos certificados
-tres sirenas de plata sevillana-
en el exacto momento del descenso,
una canícula muy bella
y la desesperación por (no) sentirse
embriagado de una puta vez.
Esta moneda está oxidada
por el salitre de los días y la cobardía.
Pero pronto la podremos brillar
como se brillan las pequeñas manzanas rojas
al frotarlas contra la camiseta
en el jardín,
como la luz del sol alto golpeando
su risa contra el verso de las hojas,
como sentirse joven
en una casa semidestruída
pero desesperada por vivir
y despertarse sumida en sus ruinas
cada mañana


4 comentarios:

la chica de las biscotelas dijo...

que no sea por muebles viejos que te invito a mi casa donde, de antiguos que son, huele a ancianidad. que no sea por risas y por lagrimas mucho menos, ni por libros (los míos esperan volver a sus cajas), ni por calas saladas... y la lluvia... hacia ella me dirijo yo, sonámbula, en breve.

qué bien que te atraparan nuestros cantos, Ulises.

Helenaconh dijo...

la desesperación por no sentirse embriagado; no embriagar, qué desesperación

LatitadeAlmendras dijo...

Esa moneda que brillará porque sale de ti, y tu eres sol.

Siempre me gustó ser sirena. Y me gusta ese vestidito de por las mañanas...

Gracias, Tin (o Ulises, como dice la chica de las biscotelas ;)

CAOS dijo...

Se quedó el hambre saciada en los ojos de estas sirenas...pero, ojo, no te rindas...volverán pidiendo más.

Sonrisa grande, beso, y gracias.