La poesía no engorda



Qué vago y qué trampa
es un poema,
qué caprichoso, qué falso,
qué fácil, qué absurdo,
qué efímero, qué complicado...


Esta anarquía comunista
(tan distópica)
no sabe
disimular su última capa de mentira,
la punta visible de sus axiomas primigenios:
la poesía
es la mitad de un par de alas
para volar sin rumbo,
un revolver perentorio
tanteando el paladar.


La poesía no engorda,
engordas
tú.



2 comentarios:

Isra dijo...

Un poema es todo y es nada, es capaz de hacernos engordar, pero incluso yo a veces siento que un poema es capaz de demacrarme como un hambriento...

Aun así, es algo que va con uno, imposible de soltar o de dejar atrás.

Salud

Il Gatopando dijo...

Muchas gracias, tin, por haberme dejado un mensaje alabando un poema. Es un género en el que me siento muy inseguro. Lo agradezco doblemente al constatar por tu blog que eres un poeta de raza. Gracias, de verdad, por tomarte la molestia.

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