Lección

Charcos y claros, torbón.
Nubes con busto de reyes,
soldados y emperatrices
que plantan cara
al horizonte.
Al pie del muro,
entre las piedras,
germina un verano
con lentitud,
sin soberbia.
Hace falta mirar
atentamente
para comprender
y aún así solo se entiende
lo que se ve
como la percepción
de un relámpago
que aparece y desaparece
de reojo.
Los días ya declinantes.
Las quietas noches.
El olor del agua
de los campos
que asciende en silencio
hacia el cielo remoto.
Una oración
antes de medianoche.
Si acaso
el brillo callado
de alguna estrella.

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