29 jun. 2009

Pensar con los poros

Lo tenía. Lo tuve. Sí, todas las palabras hiladas una tras otra. Sonaba armónico sin salir a ningún sitio. De la visión a la mente y de la mente a la dialéctica y de ahí otra vez a la mente y el ciclo, nunca mejor dicho, se recorría pasajes y pasajes, sin parar y sin tregua. Como un remolino, como los monólogos sonámbulos, tan llenos de yo sin mí, tan brillantes, tan ajenos, tan Horacio. A veces es mejor no dejar escapar nada, no ceder, no donar nada ni al aire ni a la hoja en blanco. Ni a nadie. Al final me repuse de las espirales y cambié los pensamientos por las sensaciones y comencé a sudar, a bajar y subir escaleras, a pretender, constantemente, sin parar, a sentir el mar y el cielo como un cuadro y no como un poema y de cuando en cuando me giraba levemente y le hacía un guiño cómplice al sol que ya se fundía burbujeante en el mar. Con la inercia, el feedback de tres bajadas y cuatro subidas encarrilé el asfalto con potencia y de repente aparecí en otra postal totalmente empapado en sudor y totalmente feliz por el simple hecho de sorprenderme siéndolo. Me senté en el banco, dejé escapar los pensamientos como si fueran globos de helio, me liberé de la felicidad que se confundía con el sudor y un manto de calor en mi piel. Respiré sereno, apostando por el mar y por junio.
A la vuelta, antes de sufrir en la gran subida me dije "Súbela con las piernas, no con los pulmones. Con las piernas". Al final, en la llanura que anula la pendiente no supe determinar dónde sentía más dolor, si en las piernas o en los pulmones y me reí de mi mismo por pensar que los pulmones están más cerca del corazón que las piernas. Me reía solo, yendo a la ducha y a la casa, al reverso de las diez y veinte del ventinueve de junio. Se había terminado el paréntesis, el silbido imposible en medio de la devastación, la verdad de sentirlo todo, de pensar con los poros.

5 comentarios:

Eme dijo...

Cuando he leído el título he leído pensar por los porros, y me he quedado así como traspuesta!

Elisa dijo...

Tin,
dicen que las cuestas hay que subirlas como un viejito...para poder bajarlas como un niño.
Aunque yo soy de potencia, y sé de lo que hablas cuando duelen los pulmones, las piernas...e incluso el corazón.
Me dejas echa un cable enredado...
mil besines

Anónimo dijo...

El salir a correr hizo que te llegara la inspiración. Me alegro.

Que buena la ducha de después eh??

Buen día. Muak

LatitadeAlmendras dijo...

"deberíamos pensar con los poros de la piel". eso me dejaste de comentario hace no mucho.

¿te has puesto manos a la obra?

dejemos que salga la mierda.

dejémonos embrujar por el verano. ya tu sabes.

te doy un beso

polaroidgirl dijo...

genial texto