4 jun. 2010

Andrés, sus gafas de sol y los toros


Acabo de ver un vídeo de Calamaro en Buenafuente haciendo una cargante y ridícula apología de las corridas de toros. Son tantos los artistas que se manifiestan taurinos que uno ya no los denosta como tal, y es porque uno sabe separar al genio que escribe versos o que es un fiera a la guitarra del tipo que tiene sus convicciones, sean políticamente correctas o no. El problema es cuando el tipo deja de ser humano para creerse una estrella del rock y soltar perlas en plan soneto sabinero como
quiero correrme en una Fiesta de arte y muerte, verte correrte de buena suerte, y es más, quiero que vuelva José Tomás. De risa.

Andresito dice renunciar a su progresismo y a su condición de rojo cuando públicamente se posiciona del lado de los toreros. Artísticamente ya lo ha hecho a través de canciones magistrales salpicadas de referencias al exotismo taurino que parece ser que sacude de lírica las plazas de toros en ferias y domingos. Lo que a mí personalmente me indigna no es que Calamaro explicite su postura frente al tema, aspecto que ya se vislumbra si uno se pasea por sus canciones. Lo molesto es que alguien haga una penosa demagogia pública amparándose en su fama y en los cristales de sus gafas de sol, haciendo una fácil (y anacrónica) referencia a Goya y a Picasso, comparando absurdamente la muerte de los toros con la necesidad básica que es comer, aunque sea un solomillo.

Me parece un tema muy vivo y muy sano, en el fondo hablamos de la tradición frente a lo moderno, del antes y del ahora. Ya que Calamaro se va a un extremo, el del solomillo, para defender su causa, alguien podría replicarle con otro: la ablación femenina o la matanza de albinos en África, tradiciones cuya perdurabilidad ya ni siquiera tenemos en cuenta aquí en occidente porque nos parecen actos aberrantes y deshumanizados. Claro, en el primer mundo para considerar lo humano aún tenemos que pasar por lo animal, vamos un paso por detrás, como cuando en tiempos de Roma los gladiadores se descuartizaban unos a otros para regocijo de las clases altas.

Quien quiera ir a los toros que vaya, será una persona con convicciones, de gustos hedonistas férreos y muy apegada a valores tradicionales, pero, por favor, que no me intente vender la moto y sobre todo que sepa que yo también tengo argumentos, que soy de a pie y que los tengo.

(Aplausos)


4 comentarios:

guillermohector dijo...

Aplaudo, saco el kleenex mentolado, y pido del gafitas las orejas y el rabo.

Vivo en un sitio donde está a punto de aprobarse una iniciativa legislativa popular para prohibir las corridas taurinas. Seguramente después se les(nos) tendrá más manía si cabe, pero... ¿quién les necesita?

Isra dijo...

Calamaro es un genio de la musica, indudable, y uno de mis artistas de cabecera, pero cuando escuché lo q había hecho y lo vi... Lamentable, el saberse estrella a veces da unas alas q no se saben usar, y esto lo demostró Calamaro el otro día.

Me parece perfecto q ame la tauromaquia, algo q como bien has dicho, ya se sabía escuchando sus canciones, pero esa defensa con el típico argumento de la tradición... Pues eso, q no creo q convenza a nadie...

Salud Tin!

petitdoute dijo...

Da igual que lo haga Calamaro que Perico el de los palotes, defender los toros por la via de la tradición huele a rancio lo mires por donde lo mires.


Saluditoss

jmcc dijo...

dos cosas:
1. Es cierto que va un poco de genio por la vida, sin embargo lo ha hecho siempre y digamos que a nadie le ha importado demasiado.
2. Ha expresado su opinión de manera valiente, no creo que a la casa de discos le parezca una gran noticia lo que ha hecho y no creo que merezca una crítica allá de lo razonable pues en el debate de los toros no suele haber grandes argumentos por ninguno de los dos bandos. Es una cuestión de creencias.
Un saludo