La necesidad de ser libre


-Conocerme no me interesa tanto -dijo sencillamente.

-Lo sé - dijo Marcela-, pero eso no es tu objetivo, es un medio. Es para liberarte de ti mismo, mirarte, juzgarte; ésa es tu actitud preferida. Cuando tú te miras, te figuras que no eres tú lo que miras, que tú no eres nada. En el fondo, tu ideal es ése: no ser nada.
-No ser nada -repitió lentamente Mateo-. No. No es eso. Escucha: yo... yo querría apoyarme sólo en mi mismo.
-Sí. Ser libre. Totalmente libre. Ése es tu vicio.
-Eso no es un vicio -dijo Mateo. Es... ¿Qué otra cosa quieres que haga?
Estaba fastidiado: todo eso se lo había explicado cien veces a Marcela, y ella sabía que era eso lo que más le importaba.
-Sí... si no tratara yo de retomar mi existencia por mi cuenta me parecería absurdo existir.
Marcela había adoptado un arire risueño y obstinado:
-Si, sí... ése es tu vicio.
Mateo pensó: "Me enerva cuando se hace la traviesa". Pero tuvo remordimientos y dijo dulcemente:
-Eso no es un vicio: así es como soy.
-Si no es un vicio ¿por qué los otros no son así?
-Son así, sólo que no se dan cuenta.
Marcela había dejado de reir y tenía un pliegue duro y triste en la comisura de los labios.
-Yo no tengo tanta necesidad de ser libre -dijo


La edad de la razón___Jean-Paul Sartre


1 comentario:

LatitadeAlmendras dijo...

¿sabes? me ha resultado familiar esa conversación, no así tal cual, pero tu sabes.

un beso!

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