14 de marzo


[...] Non, non é que no te escoite,
Escoito.
Só quero escoitarte,
pero no me preguntes o que dis.
Non podo facer dúas cosas al mesmo tempo:
entender e pensar en ti.
[...]

Mil. Manuel Rivas



Te han bastado diez minutos al teléfono
para ponerme contra la pared,
retratado por mis propios errores de estrategia
y por los hitos que marcas en cada frase tuya,
en cada asociación de esgrima, en los silencios.

Me desviste tu voz arropada al otro lado,
tu saber escuchar, el verme tan lejos
y que tú me encuentres casi al momento
como si la conversación fuese
un íntimo confeti de susurros
cayendo sobre la luz de la lámpara.

Tu risa de te verde, la forma en que pienso
y te escucho a la vez,
los porqués y sus respuestas liberadas,
la incógnita que despejas de regate
cuando en mi cabeza todo es un barullo
de quereres, de poderes, de escapismo,
de espejos.

Amarte y sus bifurcaciones.
Ésa fue mi llamada, de auxilio,
y no hay distancia ni prisiones
capaces de deshacer tu gesta.


1 comentario:

María Góngora dijo...

abuffff...

ya no sé más.

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