19 nov. 2008

Anna y la luz



Anna llegó a casa con decisión palíndroma. La dirigí al salón y allí vió la ventana y las feas cortinas.
Ahí lo tienes, empecé.
Me miró, miró de nuevo la estampa y después hizo un levísimo gesto de disgusto, de decepción.
Intenté arreglarlo:

Deberías ver esta ventana desde la ventana de tu navegador
, le dije.

No importa
, contestó sin dejar de estudiar el encargo.

Lo que pasa es que hay demasiada luz...
Y mis ventanas tienen las persianas cerradas porque..
.

Dejó pasar un silencio y añadió:

Porque me gustan los rayos de luz colándose por los infinitos ojos de las persianas.

Durante un minuto estuvimos absortos en la ventana y en la lluvia.
En un gesto estudiado ladeé la cabeza y le dije:

Es una cuestión de opacidad.
Apenas había terminado de hablar se rió tímidamente y susurró casi para si misma:
No importa


Gracias
Y cogió carrerilla, respiró hondo y de un salto cruzó la luz oblicua que entraba por la ventana y desapareció en la tarde luminosa y mojada.

Dedicado a Anna (Equinoccio de febrero)

6 comentarios:

annna dijo...

pero que cosa más bonita,me alegraste un poco la noche que ya la estaba notando un poco triste.


Gracias :_)

*

Brick de garbanzos dijo...

Si yo fuera mujer y tu fueras ventana, saltaría por ti como si no hubiera mañana!

Me inspiras Tin! gran texto!

Julia dijo...

jejjee, que chulo, debe ser muy divertido tener amigos con superpoderes

elopositor dijo...

Aji traga la lagartija.

Tu padre es un sabio.

fag dijo...

"porque me gustan los rayos de luz colándose por los infinitos ojos de las persianas".

precioso.

unabrazotron

belalugosisdead dijo...

las ventanas como todo, ni abierto ni cerrado, ni desnuda ni cubierta. Los puntos intermedios son más interesantes