La revelación

Hubo un día en el que estuvo a punto de derrotar a su monstruo particular. Sucedió de mañana, cuando suceden la mayoría de los acontecimientos que las personas suelen ignorar. Caminaba absorto pero de paso firme sobre una gruesa moqueta de nieve. Un silencio compacto y gélido sincronizaba la caida incesante de copos y restringía su percepción del mundo únicamente a los 20 grados de visión cuyo vértice partía del centro de sus ojos. Cuando se encontró lejos, muy lejos de aquel páramo, su corazón atenuó el ritmo de los latidos, gradualmente, hasta que se estabilizó en un bombeo básico, un chun chun de alerta, de precaución. Volvió al presente de la misma forma que renacía en pleno crepúsculo de la conciencia al despertarse de sus sueños de 11 y 12 minutos.

Y también regresó al páramo de nieve virgen. Se giró y vio sus pisadas que se alejaban en el camino de la mañana, y supo que la nieve las estaba sepultando en capas consecutivas de frío y cristal. Sintió un fastidio por ello y decidió huir al sol cenital que adornaba el cielo. Cuando bajó la vista tuvo que aplacar la reminiscencia solar cerrando los párpados con impaciencia. Y así, en la quietud de la reciente imagen invernal comprendió que hay caminos que no se pueden desandar, que lo ya vivido es sumamente complicado de reproducir. Después siguió su senda y olvidó la revelación que la mañana le había concedido.

Basado en la canción Monstruos de Elvira

2 comentarios:

fag dijo...

hum, el texto es tuyo basado en la canción? es de la canción?
me ha gustado tío, mucho.

y sí, quizá el mío tenga algo de damien por ahí metido, por las autoexclamaciones y eso quizá :)

un abrazo tron

(no tramo nada, únicamente quería publicar eso que hacía tiempo que lo tenía por ahí metido, jeje)

Herzeleid dijo...

No he oido la cancion, pero l voy a buscarxq me ha gustado el texto, asi quizá descubra cómo "derrotar a mi monstruo particular".


:D

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