800 km al norte


Voy en la soledad clásica del asiento de atrás de un taxi.
Me emociono al descubrir la Ursa Major emergiendo tímidamente tras el mar. Un reencuentro en toda regla pienso. Poco a poco, la acumulación de luces en la autovía provoca la aparición de unas gafas montadas sobre una nariz y la pantalla de un móvil viajando como un ectoplasma al otro lado de la ventanilla. Ver el puzzle de las constelaciones es volver a casa en diciembre, cruzar el puente que vigila la ría de Navia, contactar otra vez con todos esos mitos arruinados por el tiempo y la distancia, binomio que maneja los hilos de la existencia

4 comentarios:

LatitadeAlmendras dijo...

que bien que estas en casa ya, no?

fijate que, de repente, te siento mas lejos. que gilipollez.

taxi?

ya sabes. disfruta!

un beso

uovo dijo...

Me faltan las palabras justas para exprimir como me hace viajar tu texto. Un viaje de noche...
Toujours aussi émouvant.

Isra dijo...

tú como el turrón, no?
ya te mandaré un mail, q tengo q comentarte unas cosas (buenas), más adelante!

un abrazo y disfruta de tu gente y de tu tierra!!!

Herzeleid dijo...

Increible tanto en prosa como en verso... Te imagino escribiendo en el taxi. Casi me haces oler el aire que envuelve tu relato.

Un beso, Tin.

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