Porque sueño


No heredé tronos ni álgebra.
No usurpé, no maté, no
quise un cuerpo hecho de gloria
hecha de exceso hecho de sobras.
Sí busqué nubes en suelos abiertos,
honor en trazos en los libros,
memoria en las callejuelas,
deambuleo por la vida de mis ropas.
Al final hay un río que empieza
y desbarranca los temores bajo el sol,
pervive la alegría en los reversos
y la monotonía huye de una nada
que patina sacrificando tantos besos,
tantas estrellas adictas a lo oscuro.
Porque sueño, yo no lo estoy...
Porque sueño.
Porque los instantes
siempre son sufijos
y la vida es una vanguardia
de punta redonda
y el verso un silencio
disfrazado de sonido,
un recuerdo ya,
un adiós que saluda,
un dios en coma
sin voz ni potestad
para sancionar
la cobardía.



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