7 mar. 2009

La casa tomada


"(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en voz mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)"

La casa tomada___Julio Cortázar


Nadie supo describir como Cortázar la desolación, el desasosiego y la impotencia que suponen la violación de la intimidad (Orwell aparte). Mi opinión a este respecto es tajante: una persona que no tiene intimidad no tiene nada.

El otro día una profesora nos explicaba una medida que se tomaba en algunas empresas para controlar al personal y aumentar la productividad del negocio. Consistía en hacer oficinas con paredes de cristal, es decir, transparentes, de modo que el trabajador siempre cumple con sus tareas porque siempre es visible y por lo tanto juzgado. Por supuesto la medida es eficiente, nada de messenger, nada de internet ni llamaditas pero me gustaría saber dónde se queda la privacidad de la persona en estos casos. Su dignidad. Y eso es importante, yo creo que los trabajadores son personas antes que trabajadores. Puede que lo de la privacidad parezca un poco extremo para quien piense que esas libertades son más propias de otros ámbitos alejados del trabajo: el hogar, el gimnasio, los bares etc. pero ¿hay en nuestra sociedad algo realmente más instaurado que el trabajo? Estamos hablando de 8 horas diarias sin intimidad...

No me gusta el corporativismo aunque sé que tarde o temprano me tendré que verlas con él. De todos modos mis opiniones están sujetas a cambios y matices o su propia destrucción por qué no. Me encanta que me den la vuelta a mi forma de pensar. ¿Qué me decís?


2 comentarios:

LatitadeAlmendras dijo...

estoy de acuerdo contigo en la necesidad de tener una intimidad, pero creo que tenerla en el trabajo es casi imposible. creo que vas a tener que ser un jefe para tenerla, y aún así...

un besito

fag dijo...

totalmente de acuerdo, qué tenemos que decirte.
lo de cortázar para masturbarse hasta que te sangre la polla.

he imaginado mi curro con paredes de cristal y me da algo.
no porque no haga una mierda,
sino por lo que tú dices, esa sensación de estar constantemente observado del palo no-confiamos-en-tu-responsabilidad-y-barra-o-tu-moral-o-ética-a-la-hora-de-currar.

un abrazo