pues qué cabrones. llega un punto en que me veo anclado en mi pasado.
saludos tRon
Anónimo ha dicho que…
Yo creo que si lo tienen,cualquier vivencia se transforma en pasado. Pero tienen la suerte de tener menos desarrollada la memoria,por lo que su pasado no puede convertirse en la tortura que es a veces para nosotros.
Hombre sí, a eso iba. Claro que lo tienen, y van creciendo y van teniendo más. Debería haber escrito "Los niños casi no tienen pasado". En todo caso, el que tienen no es tan traumático ni tan sucio como el de los adultos.
los niños tienen una capacidad de vivir el presente que vamos perdiendo a medida que pasan los años, y que ya quisieramos para nosotros, siempre pensando en un pasado que ya pasó o en un futuro que está por llegar y que no se sabe qué nos deparará.
Cómo entender la pregunta de la realidad, aquí, dentro de esta escafandra oscura. Me han adelantado los años, lo sé. En el mar, las olas rompen a desmano, donde ya no puedo llegar. Alguna vez coroné ese pico, pero no era yo... Confiaba en salvarme, el camino parecía largo y lleno de promesas. Hoy, las nubes al atardecer forman interrogantes sobre la playa. Algunos objetos perdidos: Un reloj de pulsera. Un caballito del rancho de Playmobil. Un examen de historia. Unas gafas de sol graduadas. Varias sudaderas favoritas. Un ligamento cruzado. Trenes y algún autobús al sur. La bicicleta roja de la infancia. Amores variopintos, amistades desidiosas. Otras gafas de sol. La forma de comunicarme. El libro de Pedrito. Los aullidos, el olfato, las penúltimas gafas de sol, las estaciones del año.
[...] El sabor de la manzana (declara Berkeley) está en el contacto de la fruta con el paladar, no en la fruta misma; análogamente (diría yo) la poesía está en el comercio del poema con el lector, no en la serie de símbolos que registran las páginas de un libro. Lo esencial es el hecho estético, el thrill, la modificación física que suscita cada lectura.[...] Jorge Luis Borges. Prólogo de Poesía completa. Destino. 2009
A quién denunciar, donde presentar una queja, qué justicia digerirá esta verdad inexplicable: estuvieron entre nosotros pero ya no estarán más. Habitaron este mundo. Yo no sé si los hemos aprovechado bien, si hemos puesto suficiente amor encima de la mesa. No hay consuelo en la sospecha de que ese miedo es recíproco, que tampoco ellos supieron amortizar los abrazos. Cómo habitar ahora los días restantes con su presencia hueca a la vuelta de las esquinas, sin su imponderable humanidad. En las casas nuevas y desprovistas, en el imaginario que sobreviene, nadie estaba preparado para esta profética orfandad.
Comentarios
llega un punto en que me veo anclado en mi pasado.
saludos tRon
Besines oh
muaa!
http://vimeo.com/1585824